Presta atención al nudo de la corbata. Es mucho más importante para tu imagen de lo que puedas imaginar. Antes del día señalado, practica, practica y practica. Si no te ves capaz de hacerlo perfecto, pide ayuda a alguien capacitado. Son los pequeños detalles los que hacen alcanzar la perfección.
Combina los calcetines con los zapatos. Evidentemente, nada de calcetines blancos. Pero tampoco elijas unos de Piolín o Bugs Bunny. Es otro de esos pequeños detalles que pueden hacerte quedar fatal.
Cuántos botones abrochamos. Si la chaqueta tiene dos botones, la llevaremos completamente abierta o completamente cerrada. Si la chaqueta tiene tres botones, nunca cerraremos el último.
Gasta un poco los zapatos nuevos. Es aconsejable que lleves los zapatos una semana antes del día de la boda por casa para acostumbrarte totalmente a ellos. Además, también es aconsejable que hagas rajas en la suela para que no resbalen cuando vayas a bailar el vals. Puede parecer una tontería, pero no serías el primero al que le pasa.
Evita los zapatos marrones. El marrón es un color que se asocia demasiado a los zapatos de diarios. Pero atención, si el matrimonio se efectúa en el campo, lo ideal es seguir la tendencia British y no elegir bajo ningún concepto zapatos negros.
El cinturón no está de moda. Generalmente no es nada aconsejable llevar cinturón con el traje de novio. Pero si ves que el traje te puede acabar a la altura de las rodillas, escógelo discreto y que coordine con los zapatos o con el color de los pantalones.
Vacía tus bolsillos. No hay nada más inestético que unos pantalones deformados por un teléfono móvil, una cartera o lo que sea. Déjale a algún testigo todo lo que quieras tener a mano.
Fuera el reloj. El día de su matrimonio, el tiempo no existe. Si te sientes raro o desamparado sin él, evita al menos que el reloj se note demasiado y búscate un reloj discretísimo. Pero lo mejor es no llevarlo.
Olvídate del esmoquin. A no ser que te llames James Bond o quieras ir a la boda con un estilo totalmente desfasado.
Atención al ojal del traje. Colócate una flor o un pañuelito que dé un toque de color. Pero cuidado, el pañuelito nunca debe combinar con la corbata.
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